Quiero dedicar una entrada del blog (que espero tener más activo de ahora en adelante, las cosas como son) para contarte cómo nacieron mis vestidos canalizados.
Y para ello, viajaremos a 2022 (más o menos a estas alturas del año), cuando tuve una idea para la boda de mi hermano: vestir mi arte, pero no una pintura cualquiera, su amor, el amor que me transmiten. Así que lo pinté, busqué la manera de imprimir esa obra en tela, encontré una modista que pudiera hacer realidad mi visión y creamos el vestido a medida para mí (me salió carísimo, por cierto, jajajajaja, así que en un futuro, cuando haga vestidos a medida con una modista contratada, mentalízate que van a tener un coste muuuuy exclusivo).
(Sí … ya vuelvo, que me voy por las ramas fácilmente…)
En la boda me dije: “algún día habrá mujeres vistiendo mis creaciones”.
3 años más tarde, en septiembre de 2025, guiando un espacio de creación para emprendedoras, recordé ese “algún día” y me dije: ese día es hoy. Así que busqué la manera de dar forma a esa visión que hoy es Alma en seda.
Quería que mi arte no solo elevara a través del hogar, de la vista, sino también de la piel. Que traspasara las paredes para vestirte de tu yo más expansiva, más magnética, más auténtica.
Y voilà, en diciembre entregué los primeros 5 vestidos. En enero, un par más. Y los meses por venir, los que vendrán.
Por esto, este no es un producto más, esto es un sueño hecho realidad que también se convierte en un ancla para ti, para recordar, soñar y crear todo aquello que tu alma desee.
Porque, amor, la vida es demasiado corta para no lanzarnos (y sobre todo, para sentirnos las diosas de nuestra vida).
Así que ahora que ya conoces su historia… ¿te animas a ofrendarte el tuyo? MFLL